La Osteopatía

La osteopatía es una disciplina definida por el Parlamento Europeo como una Medicina no convencional. Y se basa en los siguientes principios:

  • La unidad del cuerpo: el cuerpo es una globalidad, y no una suma de partes diferentes aisladas unas de otras. Cada parte se relaciona con las demás a través de las fascias, del sistema nervioso y del sistema circulatorio.
  • La estructura gobierna la función: alteraciones en la estructura de los tejidos, de las articulaciones, y del cuerpo, en general, pueden afectar a las funciones naturales de cada uno de ellos. Actuando sobre las alteraciones de la estructura podemos recuperar su función natural.
  • La autorregulación: el cuerpo tiende hacia el reequilibrio de sus sistemas para recuperar la salud.
  • El cuerpo tiene la capacidad inherente de defenderse y repararse.

A partir de estos principios, el tratamiento osteopático pone especial atención en la estructura del individuo y en los problemas mecánicos de su cuerpo.

Sin descartar ningún otro medio que la tecnología médica pone a su disposición, el osteópata se vale, para la exploración y el tratamiento, principalmente de sus manos. Las técnicas manipulativas serán su principal instrumento de trabajo y se podrán combinar con consejos sobre diferentes asuntos como por ejemplo la dieta, el ejercicio físico, consejos posturales, etc.

El osteópata

Es un profesional de la salud con las siguientes competencias:

  • llevar a cabo una evaluación de exclusión,
  • elaborar una evaluación osteopática,
  • decidir y aplicar el tratamiento osteopático conveniente,
  • reevaluar la efectividad del tratamiento
  • y hacer el seguimiento del usuario.

Para ello, el profesional osteópata cuenta con habilidades y conocimientos sólidos en ciencias de salud, y en filosofía y metodología osteopáticas.

Para adquirir esas competencias, la Federación Europea de Osteopatía (EFO) recomienda la formación universitaria a tiempo completo. Dadas las dificultades que algunos países encuentran para hacerlo, la EFO recomienda una vía alternativa: realizar una formación osteopática después de haber completado una formación en ciencias fundamentales.

En España, la Universidad no oferta todavía la formación a tiempo completo, por lo que, para ser osteópata, hay que cursar, primero, una carrera que dé esa formación en ciencias fundamentales, y después, cursar la formación osteopática en una escuela que siga los estándares establecidos por la EFO. Quienes siguen este itinerario reciben de la EFO un reconocimiento: el “Eur Ost D.O.”

¿Qué es el tratamiento osteopático?

El centro de atención del osteópata va a ser el paciente en su globalidad, más que la enfermedad en sí misma. Esta aproximación holística al paciente está basada en que la persona es una unidad funcional dinámica, en la que todas sus partes están íntimamente relacionadas. Teniendo en cuenta la relación entre todas las partes del cuerpo, la mente y el espíritu.

El osteópata entiende las dolencias del paciente como la incapacidad del cuerpo para restablecer su equilibrio para la propia sanación. Los signos y síntomas que presenta se valoran analizándolos como la consecuencia de la interacción de múltiples factores, tanto físicos como no físicos.

El osteópata utiliza sus conocimientos sobre la relación entre estructura y función para ayudar a poner las condiciones oportunas para que el cuerpo encuentre la manera de reequilibrarse y llegar así a la auto-curación.

El tratamiento osteopático comienza con una evaluación de exclusión, en la cual se descartan patologías que pudieran estar relacionadas con los mismos síntomas. A continuación, se hace un diagnóstico osteopático, buscando las disfunciones, o pérdida de movilidad de los tejidos, y se decide y aplica el tratamiento osteopático, que consistirá en devolver a los tejidos su movilidad.

El osteópata reevalúa la efectividad del tratamiento y hace el seguimiento del paciente.

¿Cuándo acudir al osteópata?

Existe la creencia de que el osteópata es un especialista en la resolución, únicamente, de problemas músculo – esqueléticos. Nada más lejos de la realidad. El enfoque global de la osteopatía le habilita para tratar dolencias de los sistemas circulatorio, músculo – esquelético, digestivo, respiratorio, nervioso, endocrino, urinario, del aparato reproductor, entre otros.

Al osteópata pueden acudir personas de todas las edades. Desde bebés a personas mayores, incluyendo a mujeres embarazadas.

Y acudimos también al osteópata cuando queremos prevenir. El tratamiento osteopático, en la medida que reequilibra los sistemas del cuerpo, es particularmente adecuado para la prevención de dolencias.

Historia de la osteopatía

El precursor de la Osteopatía fue el médico americano Andrew Taylor Still (1828-1917). Al final de la guerra de Secesión hubo una epidemia de meningitis en la que murieron 3 de sus hijos. Ya antes Still no estaba muy conforme con las prácticas médicas que se utilizaban entonces y empezó a investigar otras formas de tratamiento más acordes con las leyes de la naturaleza.

En 1874 explica el concepto osteopático. Dirá que la estructura domina la función y que por lo tanto habrá que corregir la estructura ósea para conseguir una mejora de la función orgánica.

En 1892 funda la primera escuela de Osteopatía: la American School of Osteopathy en Kirksville.

Pronto a la escuela se unió el doctor escocés J.M Littlejohn (1865-1947), y enseguida apareció una divergencia: mientras que Still subrayaba la importancia de la estructura, Littlejohn defendía la importancia de la fisiología.

No tardaron en seguir caminos separados. Littlejohn funda el Chicago College of Osteopathic Medicine, que llegó a ser una de las más importates escuelas de EEUU, y después, ya en 1917, establece en Londres la primera escuela de Osteopatía en Europa: la British School of Osteopathy.

Un tercer personaje importante es William Garner Sutherland (1873-1954). Fuealumno de Still y de Littlejohn. Sus estudios se basaron en la movilidad de los huesos del craneo, y dieron paso a lo que hoy conocemos como osteopatía craneal.

En 1950, Paul Gény funda de la Escuela Francesa de Osteopatía, y a partir de entonces se van abriendo escuelas por toda Europa.

Pese a todos esos esfuerzos de avance en la consolidación de la osteopatía, la profesión de osteópata no obtuvo un reconocimiento y una regulación legal hasta bien entrado el siglo XX.

En 1992 se crean los Estatutos del Registro Europeo de los Osteópatas, hoy día, Federación Europea de Osteópatas (EFO).

En 1993, en el Reino Unido, se reconoce a la Osteopatía como profesión independiente y específica. Pero no será hasta el año 2000 cuando haya una plena legalización de la práctica osteopática.

En 1997 el Parlamento Europeo vota la resolución Paul Lannoye sobre las Medicinas No Convencionales, entre las cuales se encuentra la Osteopatía, e insta a los Estados Miembros de la UE a su reconocimiento (Resolución LANNOYE/COLLINS 1997). A raíz de eso se crea la Osteopathic European Academic Network (OSEAN), cuyo objetivo será promover la cooperación en la Formación Osteopática y desarrollar un curriculum académico unificado en Europa. También se creará el Foro para la regulación de la Osteopatía en Europa (FORE), que busca una unificación de criterios a nivel europeo en cuanto a la osteopatía. Con ese fin el FORE y la EFO han solicitado al Centro de Normalización de Enseñanzas (CEN) que cree un documento que establezca los estándares de formación para los osteópatas. Este documento está pendiente de aprobación en el 2015.

En el momento actual, algunos países europeos como el Reino Unido, Bélgica, Francia, Suiza y Portugal, siguiendo las recomendaciones de la OMS y la UE tienen reconocida la osteopatía como una profesión sanitaria independiente, pero en España todavía no está regulada. Esperamos que con nuestro trabajo eso pueda ser una realidad en un futuro próximo.